lunes, octubre 05, 2009

¿Transición a una nueva democracia?



Hace algunos días, murió Edgardo Boeninger, uno de esos hombres que un país produce cada ciertos tiempos: templado, académico, pensador, convocante e influyente, y sobre todo irremplazable. Edgardo, fue uno de los fundadores ideológicos de la Concertación, pero por sobre todo, de los lemas de los principios de los noventa: transar, consensuar para lograr los pasos necesarios de la transformación social sin arriesgar la anhelada estabilidad nacional.





Extremadamente sincero, ha sido uno de los pocos que ha dicho que la política es competencia por el poder, pero que esa competencia puede generar una búsqueda del bien común. La muerte de Edgardo Boeninger, es la señal clara de lo que ha sucedido en Chile durante el año 2009. La conflictividad política ha aumentado a niveles nunca vistos, la disrupción es parte de una tónica, y las reestructuraciones partidarias y sociales son señales claras de que a pesar que la transición del autoritarismo a la democracia ya es texto para la historia, ahora ad puertas de los doscientos años republicanos, estamos en la transición hacia una nueva democracia.





Y esto no es ninguna falacia al azar.





La derecha chilena, hoy, aunque sigue con resabios autoritarios, ha puesto como eje de campaña social una inscripción masiva de los jóvenes a los registros electorales, al mismo tiempo que ha incorporado a sectores políticos de centro liberal, cuando no descartan subir impuestos a las empresas para financiar el programa social de la derecha.





La Concertación, el tradicional pacto de socialistas, democristianos, radicales, ha ido más allá al incorporar en su pacto parlamentario al Partido Comunista, como una forma de ampliar su base sociopolítica, romper con la exclusión del sistema, y de una forma decisiva en avanzar en transformaciones sociales que han ido esperando por el consenso de los noventa. No por nada, estos proponen una nueva constitución política, protección social profunda, y economía verde regulada por el Estado. Sin embargo, ya no estamos en un “bipartidismo” heredado de la transición de Boeninger. Con la muerte de él, entramos en un escenario donde hay diversos sectores, representantes y nuevos actores políticos.





Se ha conformado la coalición de la Nueva Mayoría que congrega a humanistas, ecologistas, e independientes de centro progresista e izquierda, una voz interesante de escuchar ya que se congregan para postular nuevas formas de entender la democracia y la economía. En ellos hay poco pasado, es decir pocas nostalgias de lo que sucedió, sino que más bien hay miradas de futuro con apuestas que pretenden ser serias. Y por lo mismo vienen a competir con fuerza a la voces de la izquierda, la concertación, y de paso, a la derecha, que ya no es monopólica de las voces de cambio y renovación.





Por otro lado nace además el pacto del Movimiento amplio social, partido de izquierda renovada con inspiración bolivariana y con fuertes contactos con el MAS boliviano, y el gobierno de Hugo Chávez, aliada con el PRI, los regionalistas con discurso nacional populistas, y que prometen de esta forma quedarse en el debate público para ganar cuotas de poder con influencia social.





A comienzos del gobierno de Bachelet, muchos no imaginaban que el abanico político se iba a abrir tanto, y que al mismo tiempo, los discursos políticos se iban a enriquecer dentro de un ánimo confrontacional de debate público. Estas señales son claras de una nueva transición que estamos viviendo. Son pocas las cosas que quedan sacrosantas, sino más bien, ahora, la elite política, cada vez menos paralizada, está dispuesta a discutir, debatir, para competir por las cuotas de poder que realizan la ecuación de las transformaciones sociales.





No obstante a todo esto, es bueno recordar a Boeninger. La conflictividad política no puede olvidarnos que debemos poseer una actitud templada ante los avances sociales, como también que las transformaciones sociales van de la mano de una sociedad que desea la transformación más que la necesita. Si pensamos que todos necesitan lo que yo pienso, o nosotros pensamos, podemos caer fácilmente en el autoritarismo ideológico. Por eso siempre es necesario el consenso, para generar cuotas de entendimiento democrático de avance, más que banderas de lucha infranqueables. Si hacemos esto último el Estado se agota, y la sociedad se desfragmenta en la disolución de las libertades.





La pregunta que siempre nos queda, y que también debemos debatir: ¿el consenso tiene un límite? Hagámonos esa consulta para provocar el fin o la consecuencia de las libertades de la tolerancia.



viernes, julio 17, 2009

Cuestión de Viejos

La problemática sucedida en Honduras, es de larga data. Será mi educación como historiador la que me provoca escribir de esta manera, y parafraseando a Pierre Nora, “el hecho está allí, patente, contundente”, cuando vemos de qué manera se configuró en Honduras, esta crisis que no es para nada de sorprendente, ni tampoco repentina.

El hecho no es el golpe de estado en sí que sucedió en el medio de una profunda agitación política, una cuestionada gestión ejecutiva del Presidente, y en una población polarizada y fragmentada, sino más bien, en una estructura de relaciones de poder que van más allá, o por decirlo de mejor forma, el hecho real es que la matriz sociopolítica que demuestra el juego de las estructuras de las relaciones materiales de los diferentes actores sociopolíticos, la que está quebrada desde ya un lustro.

La cuestión de Honduras, es una cuestión de viejos. Un choque de dos gallos de pelea, de dos formas de ver el mundo, pero desde el prisma de la elite aristócrata centroamericana, y de ninguna forma una demostración de dos polos reales de democracia social manifestados, sino todo lo contrario, dos formas de dominación del pueblo hondureño.

Todo este desorden republicano del cual somos tan visitantes como protagonistas, viene a la par de cuando José Cecilio del Valle redactó la declaración de independencia en 1821, y vendrán después de esto una serie de rencillas militares - vergonzosas por lo demás – como las sufridas por Dionisio de Herrera en 1827, donde estaban enfrentados unionistas y separatistas; o por ejemplo, a comienzos del siglo XX, cuando la estadounidense United Fruit Company apoyaba a nacionalistas, y la centroamericana Cuyamel a los liberales. Una serie de errores que no honran en ningún momento a una revolución independentista que buscara construir una verdadero país, sino que más bien, configurar un aparato del estado más o menos servil a cierto grupo de la elite de turno, todos parientes de una sola clase social.

Manuel Zelaya Rosales, miembro del Partido Liberal, originario de una acomodada familia terrateniente, sucedió al nacionalista y empresario Ricardo Maduro, con la finalidad de sacar al país delante de un pobre crecimiento humano, a través del acceso de petróleo a menor valor, acercándose de esta forma a Venezuela, sin embargo fue un coqueto diplomático con el gobierno de George Bush, en varios aspectos, para favorecer la entrega de visas. Su variopinta posición ideológica, vaciló siempre entre el neoliberalismo, la economía de mercado, las posiciones norteamericanas, y de forma sorpresiva hacia el socialismo bolivariano, que proclamó a finales del 2007.

Es casi obvia que su mismo partido, llamara al pronunciamiento violento de las Fuerzas Armadas, y la desobediencia total de los poderes del estado, a un presidente que traicionara sus posiciones de la elite hondureña. No es de sorprenderse, a pesar que ciertos periodistas lo hagan, si analizáramos a cada uno de estos personajes, tanto que Micheletti hubiese quedado con cola larga al ser derrotado en las primarias presidenciales del Partido Liberal. Los del Golpe de Estado son reaccionarios a las reacciones ambiguas de Zelaya. Reaccionarios versus reaccionarios que chocan en torno a la chimenea del palacio de la elite hondureña, con un vaso de coñac, un puro en la mano, y con pasajes a los centros de poder mundial.

Mientras tanto, la Organización de Estados Americanos, demuestra no la incapacidad de su cómodo Secretario General, sino de la incompetencia de las delegaciones diplomáticas de los países, únicos para hacer las presiones reales, más que una mera carta de declaración de buenas intenciones, que sin ninguna duda, no mueve ni un solo pelo de Micheletti y sus gorilas.

Hay que ser crudos en estas ocasiones. Crudo como un militar. Zelaya no tiene ningún poder real en este momento, más que llegar en un avión y ser apresado por delitos que la dictadura le imputa. Los únicos que tienen poder real en estos momentos, no es Insulza en su auto lujoso en su casa segura de Washington, sino que los países en decir basta de una vez por todas, o sino, lo que sucederá, es que una vez más en la historia de América Latina, se permitirá que las declaraciones violentas de facto, sean posibles en estos países.

Pasos contra el hambre mundial


En la Cumbre de los 8 países más industrializados del mundo, más una serie de naciones incipientes y pujantes del orbe, como China e India, se han reunido en la casa Italiana, recibidos por el polémico Silvio Berlusconi, en medio de una serie de entramados y conflictos sociopolíticos que golpean en gran medida a nuestro planeta: la inestabilidad en Centroamérica, la masacre indígena en Perú, el incierto panorama político argentino, la crisis indígena en China, y la sospecha permanente de la pandemia gripal. Sin embargo, los industriales políticos del mundo, pareciera que hicieran un alto, para referirse de qué manera fortalecen el poder económico y político del G8 en esta crisis mundial que no pareciera golpear tan fuerte, sino es a los bolsones poblacionales que tienen todos algo en común en cualquier parte del mundo. Son socialmente vulnerables, sufren hambre, y están dentro de un sistema de explotación del trabajo.

La condición de pobres, se ha agravado en las últimas décadas en nuestro planeta. Hay más pobres, y los que lo son, están siéndolo con características disímiles. En algunos países podemos observar que pobres poseen acceso a tecnología a través del crédito tóxico, pero están dentro de un sistema ocioso de un trabajo precario e informal. En otros países, los pobres no tienen acceso al mundo globalizado y tecnológico, pero están dentro de un tejido social identificado en clase social y fuertemente diferenciada.

Hoy, no podríamos hablar del pobre, sino que de los pobres, como distintas vertientes de una misma clase internacional de condiciones materiales de las cuales están insertos.

Por otro lado, en el mundo la desigualdad se ha agravado. Las diferencias de poder adquisitivo se han aumentado en su brecha de separación, y los ricos, cada vez son menos, mientras que ganan aún más, expulsando a un extremo a las capas medias, que sobreviven con el crédito bancario como forma de vida.

El hambre es un problema global en un sentido crítico. El hambre y la desnutrición incuba gente pobre, inadaptada, y con características de menor explotación neuronal en un ambiente más o menos igualitario. Por otro lado, un joven mal alimentado en el transcurso de su vida, será menos emprendedor, menos trabajador. Aunque suene básico, es así de simple la ecuación que les presento. Más hambre, es más pobreza a largo plazo.

La pobreza estructural de la cual es afectada la orbe, se produce por una serie de factores económicos y políticos de base, pero lo que sostengo, que la columna fundamental que construye sociedades precarias, es la pervivencia de un hambre que se vuelve patología social.

En el mundo hay 824 millones de personas desnutridas, mientras que en América Latina hay 51 millones de de hambrientos. Si esto sigue así, las sociedades no podrán insertarse dentro de la sociedad global, y si nos posicionamos dentro de un discurso alterglobal, un país sumido en el hambre, jamás podrá plantear una alternativa económica ante los sistemas hegemónicos.

África, no existe políticamente – es decir, dentro de los diálogos de negociación internacional – porque, además de poseer una inestabilidad enfermiza de los sistemas políticos, estos, no poseen un sistema de saneamiento eficaz, y el hambre ha mermado de forma horrible a más del 50% de la población total.

Así como el hambre provoca un retardo en el crecimiento cerebral de un niño, es consustancial y lógico que provocará un daño en el crecimiento del desarrollo económico de los nodos productivos en torno a las competencias globales.

Es por esto mismo, es que es fundamental, que en la agenda internacional, la problemática del hambre dentro de las conversaciones de potencias y puntos de encuentro, sea uno de los factores fundamentales de congregación, viendo esto mismo, como la solución a un problema más congénito que es la pobreza. De ahí, paralelamente que las grandes potencias avanzan en torno a generar estructuras económicas que posibiliten una mejor seguridad alimentaria – como las anunciadas esta semana, en torno a financiar con 12 mil millones de dólares – es fundamental, aumentar la cohesión social de los grupos civiles que posibiliten generar mecanismos de empoderamiento de las tierras y las cadenas productivas de los alimentos, dentro de lenguaje de la soberanía alimentaria, ya que obligamos a todos, a encargarse del tema en el medio de la cooperación.

El costo para erradicar el hambre es de 30 mil millones de dólares por diez años, valor bastante más importante que los anunciados por las naciones industriales – y que aceptaron la proposición de Obama con sospechosa evasión – pero bastante menor al rescate a la banca privada y el costo de la Guerra.

Se juega el futuro, y lo que terriblemente me convence, es que no hay suficiente voluntad de solucionar los problemas reales del mundo.

¿De qué Rusia estamos hablando?


Rusia
Es innegable que debemos analizar los fenómenos y coyunturas políticas bajo una triple mirada: sociológica actual, económica estructural, histórica de la movilidad de los pueblos. Por lo menos, es mi sincera posición dentro de la compleja y variada episteme del análisis internacional.

En estos días, me quedé pensando en la Rusia de hoy. Este país que aún suena lejano para muchos, pero que desde ya hace un
lustro viene a ser una esfera occidental, e incluso mucho antes que la Revolución bolchevique, y que tiene una historia particular de su estructuración de masas en torno a sistemas políticos que no se han replicado en occidente.
Hoy, no podríamos hablar de Rusia, sin tener que venir de la Unión Soviética, y me atrevería a enunciar, que es la verdadera fundadora, con todos sus defectos y virtudes, del país actual.

En este país, se vive bajo la atenta mirada de una dualidad del mantenimiento del poder político. Un poder, que tiene, en verdad, el objetivo de mantener a las elites políticas que se originaron bajo las reformas estructurales capitalistas posterior a la desintegración del monstruo soviético, y que en realidad, vino a perpetuar a los hijos de la burocracia comunista, en sectores privilegiados de la economía, el Estado, y las relaciones sociales. De ahí provienen Vladimir Putin, funcionario comunista de inteligencia política y militar del antiguo régimen, y Dmitri Medvédev, autor del nuevo derecho civil que se vendrá a ajustar al sistema capitalista y de la democracia liberal en los noventa.

Dos hijos del comunismo burocrático, de la clase privilegiada de los revolucionarios del Estado, que hoy, pregonan a viento de sur y norte, las grandes ventajas del libremercado y la occidentalización del mundo. Sin embargo, permanecen ahí, como recuerdos estáticos y baluartes de un nacionalismo nostálgico, las marchas militares que celebran el triunfo bolchevique en contra del nazismo, y en la Plaza Roja, el cuerpo inerte sacrosanto de Lenin.

Medvédev, se parece tanto a la gerontocracia rusa, que a buena fortuna de sus habitantes, cree en una grandeza manifiesta del pueblo ruso, y que por lo tanto, no es ni servil a Europa y EE.UU, y por eso deja a Lenin durmiendo como fundador del comunismo burocrático de ese Estado. Sin embargo, también se parece tanto a la generación tecnocráctica de los reformadores neoliberales, que a buena fortuna de sus habitantes, tiene conciencia que Rusia ya no es la Unión Soviética, y si es necesario, es capaz de mandar a incinerar el mausoleo religioso de Lenin.

Y en verdad, debe estar más que tranquilo. Tiene a su haber, a Putin como Primer Ministro, que es el fundador preclaro de una nueva generación que cooptó al Estado ruso, en la preservación de la elite estatal.

No obstante a esto, siendo honestos: ¿De qué Rusia estamos hablando? De qué forma, la calidad de vida de los rusos y rusas ha mejorado, de qué forma las desigualdades sociales han progresado en torno a la justicia social. De qué forma se ha mantenido un sistema de salud gratuito y de calidad fundado por los soviéticos. Y la gran pregunta: ¿Quiénes son los verdaderos gobernantes de la Gran Rusia, y de qué manera se sostiene su sistema de legitimación política?

No vaya a ser que despierte un Lenin momificado, con sus zombies de plata, por la gloriosa Plaza Roja, y ver cómo avanza mientras el capitalismo se mantiene en la nueva generación de los administradores del estado. ¿O es que Lenin fue el padre fundador de esta oligarquía y somos tan ciegos?

Para terminar: soy un convencido de que Rusia debe mostrarse aún más en el mundo, con sus fortalezas y flaquezas, y con honestidad de lo que son realmente, y cómo sostienen aún a un país multicultural, inmensamente rico, y sumamente dominante.

viernes, marzo 27, 2009

El Camino Vegetariano: Breve Introducción





El no comer carnes, de todo animal, no es una dieta para bajar de kilogramos, o prevenir el colesterol, o en su defecto, hacer de la vida, una vida liviana, alimentariamente hablando.

 

En verdad, personalmente, prefiero hablar del Camino Vegetariano, más que de un Vegetarianismo, ya que esta última, me sucede problemas de filología. El Vegetarianismo se acerca más al dogma, a la visión sesgada, y a la estructura alimentaria. Esto no es para nada una crítica abierta, porque no lo pretendo. Más bien, es mi tendencia existencial de no aceptar los dogmas, ya que oprimen la libertad del ser humano.  

 

Por mi parte postulo el Camino Vegetariano. Una nueva mirada de ver la alimentación, y de comprender el mundo. El Camino Vegetariano, es la práctica de incorporar una conciencia de lo que se come. Esto, no es una paranoia sobre calorías e hidratos de carbono, todo lo contrario, sino más bien, ser conscientes, de qué manera, lo que consumo aporta a mi ser interior, a la salud nutritiva y metabólica del cuerpo, y por sobre todas las cosas, cómo mi alimentación contribuye a la fraternidad universal de todos los seres sintientes.

 

Desde acá entonces incorporamos una nueva visión de mi existencia en este mundo y en este tiempo: los animales son otros, son seres que sienten, conviven, y forman parte del mundo. El animal no es un mero objeto animado que no posee identificación con el ecosistema, todo lo contrario, es un hermano, un ser que tiene derecho a la vida y la dignidad, porque son dadores de vida, porque son parte de una imbricada cadena de ciclos naturales de la que también formamos parte. Nuestra razón multiplicada no nos hace dueños del mundo, sino que a lo sumo, constructores progresivos de civilización, y de observadores y protagonistas de la evolución.

 

El Camino Vegetariano, busca incorporar el pacifismo activo, a partir de la mesa, del plato de comida. Ensalza el valor de no matar por sobre todas las cosas. Siente compasión por los animales, se siente impelido a proteger las cadenas del ecosistema y su armonía suprema, e influye en todos los sectores sociales para lograr un Camino cada vez más amplio. No obstante, quien practica el Camino, no es un ermitaño, es decir, si por motivos sociales o familiares, debe compartir el sacrificio animal, pide perdón en silencio, se compenetra con el dolor animal de la tortura del matadero, siente compasión, come consciente de lo que hace. En algún momento el discurso del Vegetariano, debe incorporarse en la mesa.

 

Muchos hemos escuchado hablar de que el Cuerpo Humano es el Templo Interior. Creo que es una enunciación pura y hermosa que retrata el cómo debemos tratar nuestro ser. Con amor, como condición de no dañar nuestro cuerpo. Con observancia, para prestarle atención a las señales diarias que sentimos, como un lenguaje primario. Con sabiduría, ya que es el templo el que debemos ensalzar y respetar. Es por todo esto, que el comer conscientes nos ayuda enormemente a cultivar el templo interior del cuerpo humano. No ingerir carnes que han sido torturadas, y por ende cargadas con energías y vibraciones negativas, nos previene de las intoxicaciones. Al mismo tiempo compartimos la visión espiritual de la solidaridad templaria, como la he nombrado. Es decir, respetamos el templo interior de todos los humanos, y todos los animales por igual, ya que la consideramos parte de una labor universal.

 

Asimismo, si deseamos practicar la vía de la compasión, es decir la práctica de fundar una vida que acabe con el sufrimiento humano propio y de los demás, esta, es impracticable si pretendemos dejarnos llevar por el placer fundamentado en la muerte y sufrimiento de otro. Esta fundamental visión de las cosas, es uno de los  pilares del Camino Vegetariano.

 

Esto, debe involucrarse a partir de medidas regulares de expulsión de la carne en la dieta, en procesos graduales, que nos permita ser conscientes que estamos en etapas de desintoxicación, de sufrimiento por dejar hábitos culturales, de identificación con la sociedad, etc. El Camino Vegetariano, propone un cambio gradual, que tenga como directriz fundamental, el pensamiento como forma de cambio, y tenga como objetivo despertar la conciencia en apertura con el mundo. Va más allá del plato, la cocina y la mesa, sino que lo que sostiene el Camino Vegetariano, es el cambio de conciencia, impeler a  nuestra mente a despertar la compasión activa. Después, todo viene de añadidura.

 

Siento, que hay mucho que debo hablar, mucho que debo explicar y escribir, sin embargo, iremos abriendo esto de a poco, para ir sintiéndonos aún más protagonistas de un cambio. Mientras, pensemos y sintámonos, con el inconmensurable dolor actual y temporáneo, de miles de animales, que van en vías de ser comidos. Pensemos que somos nosotros. 




martes, enero 13, 2009

Las nunca consideradas: la problemática de las empleadas de casa particular



La realidad de las empleadas de casa particular, es parte de una realidad de la que pocos hablan. Estas trabajadoras, forman parte de un buen número de excluidas sociales que se desempeñan de los trabajos domésticos que van desde: el cuidado de niños, limpieza total de los hogares, encargos de la familia, cocina diaria, administración del hogar cotidiano, y un largo etc.
Sin embargo, la realidad de estas es verdaderamente denigrante. Es considerada como un funcionario externo de la casa, pero que conoce todos los mecanismos propios de una familia ajena, que debe asesorar y trabajar por ella.

Según el Código Laboral de la República de Chile, deben tener una jornada laboral que no exceda las doce horas, con un derecho a descanso de una hora en su jornada. Quienes trabajan "puertas adentro", la condición es peor, ya que la misma ley dice que "por naturaleza"no tienen horario establecido.

Por otro lado recién este año, las empleadas de casa particular, deben ser remuneradas con el ingreso mínimo por jornadas completas, o en su defecto proporcional a la pactada en jornadas de medio tiempo.
Empero, no tienen derecho a salidas de tarde o noche, recreación interna, y el domingo libre legal en la mayoría no es respetado, mientras que los feriados no son parte de los descansos de estas empleadas. Además, las empleadas están relegadas a sectores excluyentes de la casa, no tienen derecho a utilizar teléfono, ni comunicarse libremente con sus amigos o parientes, ni mucho menos a poseer parejas o mantener una relación de amor sana. Peor aún, se les considera una empleada y persona de segunda categoría: no se le respeta un horario de alimento, y una ingesta nutricional adecuada para sus labores, y quizás es mucho pedir, que la empleada se siente junto a la familia en la misma mesa a compartir los alimentos.
Por otro lado, es pequeño el número de empleadas que están bajo Contrato Laboral, por lo que sumando las características anteriores, le es casi imposible informar a la Inspección del Trabajo los abusos que puedan cometer sus empleadores, que van desde violencia sicológica y física, explotación productiva, abuso sexual, etc.
Esta situación es parte de una sociedad machista y clasista que denigra el trabajo femenino como sujetos débiles, y que conceptualiza a las empleadas de casa particular como un trabajo mundano y fácil de hacer.
Hoy en día en Chile, estamos observando la problemática de 350 mil trabajadoras, que viven en una grave situación de dependencia esclavizante con un núcleo familiar. Y es absolutamente preocupante esto, ya que estamos hablando de que un gran número de familias no reconocen a miles de empleadas como sujetos de derecho, y por tanto, como actores que poseen la capacidad de exigibilidad de una vida justa y digna.
Esto propiamente tal, es falta de ética social, y de moral compasiva con el prójimo.
Debemos avanzar urgentemente en avances legales que reconozcan y amplíen los derechos humanos de estas empleadas, como así también, señales claras de protección de estas mujeres, que también poseen familia, hijos, y viven (o provienen) de un ambiente de pobreza y exclusión socioeconómico.
Por último, nos queda la tarea de reeducar a nuestros núcleos familiares por la senda de reconocer en cada ser humano como un verdadero hermano y hermana con el derecho inaleniable de una mejor vida que le conduzca a la felicidad.




sábado, enero 10, 2009

Universidad y Conciencia Social


He leído con atención la columna de oponión que realizó en La Revista Sábado del Mercurio, el Sacerdote Jesuita Felipe Berríos, sobre las Universidades, realizando una análisis crítico comparativo sobre las distintas realidades educacionales, entre las casas de estudio privadas de clase alta, a las tradicionales de clase media y media baja.

Las diferencias socioeconómicas de las distintas clases, son realmente notorias, visibles y en muchos casos eticamente vergonzosas. De esta manera nos damos cuenta, que la pobreza y la exclusión social, viene a ser parte de una problemática estructural, en el cual la actual sociedad, no ha sabido proyectar un futuro amable y justo. Me pregunto, ¿Que pasa con ese capitalino que vive en La Pintana, pero que toma su Troncal al lado de la Clínica Alemana en Vitacura? ¿Que sucede con el joven universitario que tiene su familia en el campo, estudia en Valparaíso y se mantiene vendiendo hamburguesas y alfajores; cuando ve que el chico de Jardin del Mar va a su Universidad en un auto propio? ¿Que siente aquel que pobreza y puntaje PSU parece una nefasta correlación?
¿Cuales son las percepciones sociales de sí mismo que todos estos personajes se construyen? ¿Como edificamos una sociedad justa e inclusiva, con diferencias de comunicación y hábitat tan enormes?

Siento que esto es lo desea comunicar el Sacerdote Berríos. Poner la crítica ácida e irónica, de que en muchos aspectos de la sociedad, estamos y volvemos a perpetuar las formas en el cual la sociedad hace sus cosas mal. Hoy en día, la sociedad no comunica ni hace entender. Pareciera que hay distintas clases y formas de chilenos, y que cada una se reproduce cultural y económicamente como en un bolsón de exclusión sistémico. En una búrbuja, para decirlo directamente.

Eso no es construir una sociedad con sentido de la pertinencia. En verdad, es desfragmentarla, y debemos poner el signo de exclamación sobre ello.

Las Universidades, sean privadas, tradicionales o estatales; todas, sin excepción, deben formar y educar a profesionales que tengan un sentido crítico de la sociedad, y que por ende estén compelidos, compenetrados con la realidad del país y el mundo. Que se pregunten que país debemos construir, y de qué forma solucionamos los gravísimos problemas sociales que afectan al mundo entero. Es decir, un profesional que no estudie para sí mismo, su familia y su clase social.







viernes, noviembre 07, 2008

El Fenómeno Obama


Barack Obama, ha repetido el fenómeno de Kennedy: una movilización ciudadana de carácteres masivos, voluntariosos, y con gran poder de persuasión discursiva. No por nada, la casi totalidad de los dineros recaudados para la campaña provenían de los bolsillos de la clase media estadounidense. Y no por nada se reunieron cerca de un millón de personas en Chicago, en una larga espera por la consagración presidencial, encumbrandose con 334 votos en el Colegio Electoral.



Barack Jr. es una perfecta combinación de Kennedy y King: la unión entre la renovación política y la esperanza del progreso, con la de la reivendicación civil ante el sueño americano.



Barack Jr. ganó por lo que dije en su momento. Logró, mediante una estrategia discursiva reunir a una gran cantidad de estadounidenses bajo una esperanza política que volviera a creer en el proyecto estadounidense. Todo menos, la repetición de un político poco cuerdo, mediocre y violento, que es lo que era Bush Jr. McCain, no era, en ningún momento, el seguidor fiel de Bush. Proponía un cambio en la CasaBlanca, sin embargo, nunca pudo persuadir con la esperanza a los votantes norteamericanos. Es decir, no cimentó las nuevas bases de la sociedad post terror. Esto sumado a las sucesivas torpezas de Palin, su compañera de fórmula, que hacía recordar el legado del neoconservadurismo y las políticas públicas serviles a los grandes capitales.






Obama, hijo de un musulmán polígamo, alcoholico y fracasado del sueño américano - a pesar de sus becas en Harvard y Hawaii - y de una Doctora en Educación, idealista, liberal y feminista, tuvo una serie de experiencias de vida, que lo marcaron en demasía. Como graduado de Ciencia Política, trabajó en los barrios más pobres de Chicago durante tres años como organizador comunitario. Posterior a sus estudios en Leyes en Harvard, lo volverían un político elitista y negro de clase alta, sin embargo, el ojo político de Emile Jones, lo volvieron menos errático y mucho más cercano a la gente, como en sus comienzos.

Sus discursos en el Partido Demócrata, más bien recaen, en el rescate del consenso mediado por el cambio de las prioridades económicas y sociales del gobierno. Esto se demostró en las reformas que promovió en el ámbito jurídico, con respecto a la pena capital, los interrogatorios, y perfiles raciales, con el objetivo de transparentar los procesos. Además, es el único Senador, perteneciente al Congressional Black Caucus, que tiene como objetivo representar los intereses de la comunidad negra, y esa afiliación lo llevó a ser considerado el más liberal de los Senadores.


El punto que le va en contra a Obama, es su discurso excesivamente literario, en contrapartida con programas de políticas públicas mucho más inclusivas y acertivas que representaba Hillary Clinton. Ese el problema de Barack Jr. Su posición en extrema rescatadora de la esencia norteamericana, y por ende completamente necesaria, para una nación en decadencia, lo obligará a exigir en sus equipos eficiencia, territorialidad, y un poder legislativo fiel, pero proactivo.

La elección de Joe Biden, como su Vicepresidente, responde a esto mismo. Biden, es un senador demócrata, representante del establishment conservador de ese partido, con gran experiencia en el ámbito de las relaciones internacionales. Fue partidario de la Guerra de Irak, e incluso ha propuesto la división federal de ese país, imitando el sistema bosnio. Biden, en realidad viene a generar la contraparte de Obama.


No obstante, Barack Hussein Obama Jr., es en todo momento, el representante, no necesariamente del movimiento hermoso de Martin Luther King, sino más bien la proclamación civil y electoral del fin de la Guerra Civil Estadounidense, y por ende el comienzo de nuevos tiempos, en el cual no habría porqué tener miedo a ser distinto, en una sociedad tan exigente por las apariencias.



lunes, noviembre 03, 2008

El Nuevo Chile


podremos comprar en las ferias

con tarjetas de crédito

daremos el diezmo en tres cuotas

sin interés

y llevaremos a nuestros hijos aescuelas y liceos en el medio

de centros comerciales


veremos como se olvida el país

en el discurso del presidente

ese que vuela a lo alto

bien a lo alto

creyendo que cristo era un

revolucionario económico liberal


crearán el ministerio crochet

para abrigar la nueva cultura

nacional

la insigne estupidez de carnavales plásticos

y el grito perpetuo

de la estética burguesa


cada viernes veremos el exilio

de los justicieros caminando

en cuclillas hacia el horizonte perdido

viendo cómo gana la administración de los

hipócritas


veremos las alegrías de santiago

como un recuerdo

por el encandilado espectáculo

de los mensajes publicitarios

en medio de pabellones públicos

y meaderos previsionales


por esoy por todo esto es mejor

pensar que nos queda

la mejor de las energías para ganar

con los rojos multicolores rojos

de la lucha y el barro

lunes, octubre 20, 2008

La época de las transferencias infinitas del goce.

Una brevísima lectura contemporánea de nuestro mundo a través del psicoanálisis.




Cuanto tiempo ha pasado para que el psicoanálisis haya sido olvidado, y cuan ciegos estamos de las relaciones de las contradicciones sociales, para no ver que muchas de las descripciones sicosociológicas de las relaciones humanas que realizó el psicoanálisis siguen más que vigentes.

Freud fue el desarrollador de una idea bastante prolífica en el conocimiento. El deseo provoca una serie de estructuras lingüísticas que condicionan la posición del ser humano en las relaciones de poder que instituye la sociedad. Desde esta posición es que vemos con bastantes luces, cómo el discurso legitimante de la sociedad sistémica está vertido sobre la base de una acelerada declinación de la dignidad humana hacia la función de un ser que olvida la estructura fundante del padre para perderse en una vía permanente del goce. Aquí Lacan nos ayuda: “Estructurado significa mi habla, mi léxico, etc. , lo cual equivale a un lenguaje. Y esto no es todo. ¿Qué lenguaje?” Sin embargo va más allá Lacan, al establecer que la estructura se sostiene a través de otro que se transforma en el espejo simbólico identitario del ser.

Hoy en día, la sociedad globalizada está reinada por una estructura del discurso dominante. Y es un discurso que desnaturaliza al hombre, muy de la mano con la enajenación de Carl Marx. El discurso no guarda relación entre el objeto y el sujeto. Produce una contradicción del discurso estructurante, al desinvicular al ser de su subconsciente colectivo. Aquí Lacan nos habla, con toda su actualidad: “Es este momento el que hace volcarse decisivamente todo el saber humano en la mediatización por el deseo del otro, constituye sus objetos en una equivalencia abstracta por la rivalidad del otro, y hace del yo [je] ese aparato para el cual todo impulso de los instintos será un peligro, aún cuando respondiese a una maduración natural; pues la normalización misma de esa maduración depende desde ese momento en el hombre de un expediente cultural: como se ve en lo que respecta al objeto sexual en el complejo de Edipo.” Hoy no hay deseo, sino goce. No hay deseo, ni tampoco relaciones que provoquen estimulaciones de amor colectivo. Es decir, el discurso legitimante capitalista, es de una subjetividad del goce infinito a través de objetos materiales que producen el motor social.

La sociedad, es todo lo que Freud, Jung, Lacan, y Benjamin, dijeron con su capacidad de análisis predictivo. Una sociedad con enfermedades del alma. Una sociedad absolutamente sicótica por la permanente identificación del ser, con objetos-otro desechables. Es decir, hoy en día el ser humano tiene la capacidad de reidentificarse con otros objetos, pero permanece entroncado con una estructura discursiva (la del consumismo), que es completamente dominante a través de las relaciones productivas de un ser imaginario. De esta manera, existe una clase política que se ha empeñado en destruir las ideologías, para sustituirlas por mensajes publicitarios legitimantes de una construcción simbólica de la sociedad individual y automatizada. Tampoco habla de ilusiones, sino que puramente de relaciones de poder, que subyugan la conciencia potencial de los seres humanos. Es el reinado de la carencia de los proyectos futuros, ya no se cree, ni se cita, ni se necesita en el discurso, la revolución. La justicia, la equidad, y la democracia son sinónimos de un solo gran dispositivo lingüístico: la publicidad de las relaciones de producción de un simbolismo societal que funda al sujeto en un otro que es igual de imaginario.


Se han creados conciencias simbólicas que constituyen un ser que en realidad no es nada. Una imagen especular asumida con el goce infinito, para transformar a lo sujetos en una masa desnaturalizada. Y más aún se comprueban estas imágenes especulares, a través de discursos científicos que funcionan a través de lógicas significantes que legitiman la exclusión, o en el mejor de los casos, la enajenación. Todo se refiere a la cosa, ya no existe la metáfora, ni tampoco la poesía social. A su reemplazo se proclama la tecnología como un dispositivo de complitud mundial. Todos conectados con todos. Pero ahí, en el escenario virtual yace la tentación del goce, de dejar ser. De una cultura de no estar, de la otredad en toda su vastedad. No hay lugar para el sujeto, sino que todo se basa en el otro físico. Puedes construir otros lugares, otras maneras de estar, más nunca ser el ser mismo. Una falsa conciencia que destruye todo lo fundante.

Estamos hoy, ante una sociedad enferma. Una sociedad que tiene la capacidad de identificar la opresión mental y física, pero que no la problematiza, y por lo tanto no se rebela ante la opresión de su verdadera consciencia. Una sociedad donde abunda la tristeza, la pobreza espiritual, por causa general del exceso del goce, del fin de los deseos, de las pulsiones motoras del cambio mental, y que se encuentra sustituida por una excitación maníaca por cada objeto que provoca una imagen especular.

Por ahora, va ganando el discurso dominante de las relaciones de producción simbólica de una falsa consciencia que legitima la dominación. Un discurso que ha vuelto a la primigenia infancia del ser humano. Un ser absolutamente condicionado por las imágenes de sus padres, un ser que su autonomía palpita por sus necesidades básicas. No hay deseos conscientes, sino que el goce infinito que nos da la maravillosa maquinaria de la opresión.

Existe casi una lucha psíquica en todo esto. Es hacernos conscientes de las relaciones que nos condicionan. Es renunciar al no ser, a la identifación en otro, para ser en plenitud, y desde ahí, luchar por la sociedad nueva.