viernes, abril 16, 2010

¡AHORA!

Ahora como si Satán
estuviese al principio del final del nuevo principio y todo comenzara a deletrearse en la confusión,
ahora, mis señores, ahora como nunca,
poesía y
POESÍA y más
poesía para reinventar el Paraíso.

lunes, marzo 15, 2010

La maravilla de una buena historia: El Secreto de sus Ojos






Una imagen que imprime un horror. De esa forma es que el punto central de la trama de la película El Secreto de sus Ojos, se vuelve una y otra vez, como un eterno retorno, a compenetrar la vida de cada uno de los protagonistas.



Esta cinta, ganadora del Premio Oscar a Mejor Película Extranjera, está cubierta de temor, miedos y suspiros que detienen al espectador a una experiencia cubierta de incertidumbre. Dirigida por el argentino Juan José Campanella, puede ser considerada una obra maestra del cine mundial, ya que sin dificultades nos transmite un guión extraordinariamente escrito y que logra decirnos, cuánto es lo que nos pesa el pasado, y que con ese peso, no podemos construir un futuro de esperanzas.



El Secreto de sus Ojos, es la historia de veinte y cinco años de duda de un funcionario judicial, Benjamín Expósito, que se enfrasca en investigar un crimen, donde se entrelaza lo peor del ser humano, junto a corrupción y manejo político, el amor de dos entre fojas judiciales, y que enseña que la amistad – escasa, por cierto – es un valor que cuando nos deja duele hasta marcarnos.



Con una iluminación asertiva y una dirección de fotografía intimista, se logra contar un thriller que combina humor negro, una historia de amor que logra la identificación inmediata con el espectador, y la configuración progresiva de los personajes que logra otorgarnos un final, en palabras del mismo Director, “inevitable e inesperable”.



El máximo logro de Campanella es que nos entrega el resultado de un trabajo limpio, que no contamina con política nostálgica, a pesar de soslayar una crítica soterrada al sistema de los años 70. Vuelve a El Secreto de sus Ojos, una obra universal, directa, y sin preámbulos para encantarnos con una historia de llantos y sonrisas.



Es una película imperdible, maravillosa y necesaria en tanto, realza la importancia de la palabra coloquial y el encanto del diálogo de dos pupilas inquisitivas que nos cuenta su particular narración del mundo.

miércoles, marzo 10, 2010

"Precious" : La Preciosa de Harlem


“Mi nombre es Clarice Precious Jones”, de esa manera comienza la película Precious. Con una sentencia clara, directa, descriptiva y cercana, como es toda la cinta. Esta no es una historia que pensemos impensable, lejana, o que no tiene momento para suceder, sino que todo lo contrario, estamos ante una obra cinematográfica con la terrible característica que todo y cada una de las cosas de la ficción de Precious sucede, sucederá o sucedió.


Basada en la novela “Push” de Shappire, envuelve la historia en un determinismo ahogante en el cual la desesperanza y la miseria es parte inexorable de los pobres, negros y gordos de Harlem a finales de los años 80. El Director Lee Daniels, quiere decirnos algo igualmente chocante: que la exclusión social está enredada de circunstancias que hacen infelices, insanos, desgraciados a los sujetos que están al alero de la asistencia social, sin posibilidad alguna de emerger en una situación de libertad y confort.


Precious es un grito de protesta ante algo que poco sabemos de la sociedad estadounidense; la fuerte exclusión social que viven emigrantes, afroamericanos, y clases populares, ante la existencia de una maquinaria societal en donde el individuo y el esfuerzo privado es el pilar del progreso.


No obstante, la película demasiado monocorde y unívoca, cuando intenta darnos la esperanza de las oportunidades, vuelve a caer en el descrédito de la capacidad humana de volver a levantarse, lo que obliga al espectador a encontrarse en situaciones sin alternativa.


Precious, que pudo ser mejor película con un guión y un escenario con mayor movimiento y dinamismo, posee actuaciones sorprendentes de Mo’ Nique, la incipiente Gabourey Sidibe, y el hallazgo que significa Mariah Carey.


Recomiendo verla y leerla, con tiempo y sintonía a no ir más allá de las emociones que se presentan, aunque con la sentencia que no es la película de la redención de Harlem.




domingo, marzo 07, 2010

Crónica del inicio de una catarsis



Me había dormido hace dos horas en mi cama viñamarina y mi mujer ordenaba y ordenaba y limpiaba porque nos cambiábamos de hogar al otro día, pero entonces en el medio del sueño ideal que ya no recuerdo, mi mujer me despierta porque la tierra sonaba y se movía, entonces, con total seguridad dije que era un terremoto y era fuerte; todo comenzó a comenzar.


A los tres minutos salí afuera en el medio de un concierto dantesco de alarmas, vidrios en quiebra, gritos y miedos sonoros, cuando familias enteras en pijamas sin mirar, sin dejar que las tocaras, gritaban que venía el tsunami, que era el fin del mundo, que todos íbamos a morir, que cada uno se salvara la vida, que ya rápido o sino todo terminaba, y corría de frente a frente para buscar una radio, para buscar a ver si alguien escuchaba alguna onda emisora de información más o menos útil, y cuando eso sucedió decían que el supermercado del centro era saqueado, que el epicentro era en Puerto Montt, y que no, que era en Valdivia, y que en realidad no, que era en Concepción, que todo era un caos, que nadie sabía nada de nadie, que el gobierno no existía, que nadie existía, sino sólo yo, mi mujer, y la radio de un auto, de un tipo desconocido y ebrio.


Todo este terremoto ha hecho que todo vuele a vuelo de pájaro, que se olvide todo lo que ya olvidamos, que amemos sin amar, que tengamos miedo con razón de irracionales viendo como todo se cae y se protesta y se saquea, cuando en el medio de todo vemos el nacimiento del estertor fascista de esas señoras de esos señores con pistolas con sables con escopetas diciendo que los maten a todos que no importa que tengan hambre que no importa este nuevo lumpen, que todo no importa. Lloro, me impresiono, protesto, grito, me desespero, trato de reordenar el mundo, mi pequeño mundo universal, y cuando voy a comprar pan, me lo subieron un cuatrocientos por ciento, que suben la micro, que los colectivos te cobran más, que todos roban, que nadie quiere a nadie, que es la gran catarsis de Chile, que es el momento para hacerlo todo de nuevo, que en verdad, todos queremos ponernos a llorar y gritar, y decir cuánto vale la Historia de Chile, que todos queremos sufrir y sentir compasión por todo lo que ha pasado durante doscientos años. Los doscientos años de matanzas y triunfos, que entre medio, mataron a los niños, mujeres y obreros de Santa María de Iquique, a los de la Huelga de la Carne, a los mutualistas porteños, a los mapuches, que el Hombre Pájaro canta y nadie lo escucha, que el kultrún suena y ni siquiera hay eco, que los isleños de Juan Fernández hacían patria con la hipocresía malvada de los continentales, que esta Historia a sido a veces como un fiasco y a veces como una gloria, que todo lo hacemos a media, pero que hoy, hemos comenzado la catarsis universal de los chilenos.


Parece todo el fin de la Edad Media Chilena, esa edad donde diez son los dueños de Chile, los señores feudales con el factotum de los poderes morales, los que han robado tanto ya que no hay más que robar, que un plasma, que un microondas, que una lavadora, y todo y nada más. Es el momento del Renacimiento que nos dará el Modernismo, que vamos a tener muchos hijos, que volveremos a escribir sin parar, que aplicaremos el muralismo porque es la galería del pueblo popular, que pintaremos mil cuadros para inventar mil veces Chile, este país creado como una terraza al mar; con miedo, con pobreza, y con ironía. Hoy volveremos a construir la república multicolor, el de las caracolas con decenas de ruidos, con caminos para cantarlos, con bares y peñas para no dormir, que no tendremos más miedo, que nos diremos todos hermanos, que haremos la construcción moral de los cimientos y los edificios, que escucharemos los dioses mapuches, esperaremos la venida del tangata matu pascuense, que haremos rondas para la pachamama.


No pararemos, porque en realidad la tierra pudo haberse partido, pudo haber tirado todo Chile hacia el centro del núcleo de la tierra, haber desaparecido todo, no existir más, pero no sucedió, ya que la tierra, la gran madre, la madre tuya la mía la de todos dijo que siguiéramos con su sagrada teta, que no nos tiene rencor, que tendremos que levantarnos nuevamente, que necesitamos el coraje de los nómades, la lealtad de los bíblicos, la parsimonia de los budistas, la perseverancia humanista, para inventar el nuevo mar de los poetas, el océano bendito de la compasión.


Viña del Mar, 7 de marzo de 2010

viernes, marzo 05, 2010

Cultivar la Compasión en medio del Sufrimiento







“Porque si cada uno de nosotros buscamos


egoístamente sólo lo que creemos que nos interesa,


sin preocuparnos de las necesidades de los demás,


acabaremos no sólo haciendo daño a los demás,


sino también a nosotros mismos.”


S.S. el XIV Dalai Lama, Tenzin Gyatso



por Alberto Cecereu




Momentos posterior al Terremoto que afectó al 80% de la población de nuestro país, en el medio de una catástrofe bíblica, sin comunicación alguna, con la oscuridad absoluta, veíamos cómo germinaba lo mejor, lo peor, y lo inesperable del ser humano.



Sin ninguna duda, una señora de Concepción decía: “Que maten a todos, que los maten sin piedad a los flaites, a los pobres que nos roban”. Todo lo exterior de ella era una amenaza, e incluso su propio refugio hogareño. En un acto de supervivencia real e identificable, la protección de “lo suyo” se vuelve un acto de superior derecho.



Por otro lado, las clases trabajadoras y populares, en momento de crisis extrema, como la que se está viviendo en dos regiones del país, ve todo el sistema de legitimación política y económica por el suelo, y aprovecha por un acto de supervivencia también real e identificable, el momento supino para solucionar su urgencia de hambre, de carencia material generacional, en el filo del fin de todo, de la misma forma, un acto de superior derecho.



Si no estuviera el Estado, las clases sociales se enfrascarían en una lucha sin fin, sin tregua, con sangre, sudor y lágrimas. El pobre se pregunta y grita al cielo “¿Por qué se me destruye todo? ¿Y tengo hambre, sed, y frío?”. Todo lo encuentra injusto, extremadamente terrible, desolador, apocalíptico; y entra a los supermercados, a las tiendas, intenta ingresar a las casas, intenta en forma desesperada solucionar algo que nadie le soluciona.



La clase media, la clase alta, cataloga a todo lo “otro” como lumpen, hordas, bárbaros. Es su miedo, su propiedad privada amenazada, su status, su colocación social, que ve con el terremoto, cómo todo se viene abajo, en una igualdad catastrófica de pesadilla.



Ahí en esa boca de lobo, la oscuridad no identifica apellidos, puestos de trabajo, situación en la vida social, empeño o flojera, e incluso todos los miedos son los miedos del mundo. El miedo a morir por alguna circunstancia.



Es injusto que todos los que no sufren juzguen a los que sufren, en un escenario en que realidad, el sufrimiento es generalizado. Hoy, personalizar el sufrimiento nos vuelve avaros y egocéntricos.



La solidaridad es la acción material de los compasivos - todos aquellos seres sintientes que desean la felicidad al otro – de forma horizontal, con respeto mutuo, con identificación de derechos y deberes comunitarios.



Todos en este mundo somos insignificantes ante las fuerzas de la naturaleza, y nos constata una vez más, que estando muertos seremos iguales al multimillonario e iguales al indigente de nuestra ciudad.



Ante escenarios de crisis cultivar la compasión es una tarea sencilla, pero no fácil. Dejar de lado los prejuicios y juicios del “otro” es el primer paso. El segundo paso es dejar de identificar el prójimo como otro, sino como un hermano del universo que vive, sufre, come, disfruta, llora y siente igual que todos nosotros, y que hoy más que nunca, aquel que sufre necesita de nuestros segundos de atención real para sobrevivir en la emoción.



A pesar de que en una catástrofe el caos se percibe como la existencia de un todo, es el momento para que un nuevo orden prevalezca. La máxima de “orden en el caos” es real, ya que cuando muchos factores nos acercan al estado de la naturaleza, es el momento de la regeneración social, de crear una red solidaria y justa, en el cual la compasión sea el pilar del entendimiento humano. Esa compasión debe ser la capacidad de uno de recibir el sufrimiento del prójimo, hacerlo suyo, para que ese prójimo pare su sufrimiento; es la capacidad de redención humanista y presente, en el cual hacemos patente que todo el universo está conectado conmigo, y por lo tanto, la reconstrucción es tarea de todos.



Esa es la esperanza sencilla y actual que debe inspirar a Chile y el mundo en su camino para un mundo glorioso donde el sufrimiento cese, para la construcción de una nueva era de la humanidad.

lunes, enero 18, 2010

Memoria de Corto Plazo

en chile la memoria histórica pasó un ruedo de pájaros

un baile trompo de los caballos

y ha desaparecido en la nueva forma

de mirarnos en la tarde de los blancos inocentes

todo puede pasar en las tierras de los olvidados

quizás veamos cómo suceden las máquinas del trabajo

por encima de los obreros

de cigarras de colores

quizás presenciemos las estatuas perpetuas

del discurso moral de los asustadores

en vez de la libertad eterna

multicolor del mar enamorada de la luna

veremos lágrimas de color negro

el viento como un remolino de la muerte

los niños sin sus sueños

y la ilusión enterrada en los resumideros de los codiciosos

nada y todo puede pasar en esta tierra de olvidados

toda la fornicación de los insolentes

la fornicación reiterada de los patrones a sus empleados

la fornicación por tercera vez de los elites a los incrédulos

nada y todo puede pasar en la arena de los gritos

porque serán los momentos excelsos

de la amnesia total

aquellos que reinarán en la cordura burocrática

a principios de una década

puede que muchos poetas se declaren en paro general

otros contraigan matrimonio

y algunos se comprometerán a trabajar en la mejor

cadena de comida rápida del mundo transnacional

viernes, enero 15, 2010

Príncipe Muerto



Recorrer las calles como un precipicio desafiante de una estación del Dante en su libro la Divina Comedia. Los cuerpos apilados usados como barricadas entre pandillas desiguales que roban comida. Incendios en las esquinas, sismos del dolor.



Escenarios, imágenes, de la destrucción de un Apocalipsis bíblico. En el Capítulo 9, versículo 2 y 3, dice: “Y abrió el pozo del abismo, y subió humo del pozo como humo de un gran horno; y se oscureció el sol y el aire por el humo del pozo. Y del humo salieron langostas sobre la tierra; y se les dio poder, como tienen poder los escorpiones de la tierra.” Profecía de las señales de la tierra, de un país que parece maldito, de un país discriminado por su piel negra, por su piel curtida, por sus galletas de barro, por su vudú sagrado que duele y llora, un país en el filo de lo legalmente correcto, un país vergüenza de la humanidad, un país del dolor que parece eterno.



No hubo el segundo del perdón. Y yo pregunto ¿Dónde esta Dios? ¿Dónde estuvo Dios cuando sometió este pueblo a la barbarie de la esclavitud europea? ¿Dónde estuvo Dios cuando lo subyugó a una dictadura monárquica, caníbal, del terror? ¿Dónde estuvo Dios cuando permitió que el SIDA se inmiscuyera en los cuerpos de hombres y mujeres a través del placer? ¿Dónde estuvo Dios que no dio la paz a sus guerrillas y barricadas? ¿Dónde está Dios sino el Diablo? Es que no está, es que no habla, es que no escucha. No está porque hace mil años renunció a su cargo. Está en vacaciones en un universo paralelo.



En ese universo paralelo, Haití es un paraíso fiscal. Los blancos son los pobres y los negros beben champagne de oro. Y Dios es agricultor. Así las cosas podemos suicidarnos y confiar en el karma que nos llevará a la reencarnación divina del universo B.



Las calles huelen a sangre. Las calles no existen. Sólo caminos de una identidad perdida que se manifiestan como rastros de un mapa, senderos amaranto, trazos de un dibujo infernal. ¿Cuántas veces tendremos que llorar para limpiar las calles?



No existen los poetas ni lo trovadores en Haití, porque el terremoto fue enviado para matarlos. Ya no podemos soñar entonces. Ni siquiera dibujar una ilusión encima del agua que nos permita iniciar la travesía de las confesiones de un niño. En Haití no existen los pintores ni los muralistas, porque sus murallas se han caído. Ya no hay barro para hacer las pinturas, las pigmentaciones de colores, las formas de una escultura, porque el barro es utilizado como la comida diaria. No podemos pensar la nueva geografía.



¿Qué importan los burócratas con sus mediciones sobre la magnitud de la tragedia? No importa cuando nos han matado a Haití hace ya un siempre y un por siempre. No importa cuando recién nos dimos cuenta que existía un país al occidente de la República Dominicana. ¿Por qué? Es más importante Punta Cana para los ignotos, más importante esas playas blancas, tomar ron de desayuno y hacer el amor entre la espuma salada.



Haití es un Príncipe muerto que está siendo acribillado en el suelo helado de las baldosas diplomáticas de la comunidad internacional.



País de mil colores grises, ya no tienes para qué rezar un ángelus al medio día. Los ángeles se escapan del país del príncipe muerto, no responden a las oraciones. Dejan sus alas por si alguien las ve. Pero nadie las alcanza. Mueren de sed tus pueblos a la mitad del camino.



Príncipe muerto, última provincia del imperio, resumidero del capital.

jueves, enero 14, 2010

El Progresismo: Alcances históricos e ideológicos


Hemos escuchado, visto y presenciado en los medios de prensa un debate sobre el término progresista.

Primero que todo, no sólo es un término, sino que un compendio ideológico en la modalidad ecléctica. El progresismo se ha alimentado de ideas que provienen del liberalismo, el socialismo, la socialdemocracia, el socialcristianismo, y ahora, en el siglo XXI de los aportes del altermundismo, el ecologismo y el humanismo.

De este modo que como primera afirmación debemos sostener que el progresismo está en la vereda opuesta del conservadurismo, el corporativismo, el neoliberalismo, y las corrientes nacional populares.

A continuación vendré a explicar esto.

El progresismo viene desde los comienzos de la Revolución Francesa, estipulando a aquellos que estuvieron a favor de las libertades individuales, la solidaridad social, la igualdad y la justicia y el fin de los privilegios.

De esta forma el progresismo fue vinculado ideológicamente al socialismo utópico en el siglo XIX, como asimismo a la lucha de las Revoluciones Liberales de origen social de ese siglo, que buscaba eliminar el Antiguo Régimen, como también las democracias protegidas y circunscritas a las elites empresariales y nobiliarias.

Posteriormente en el Siglo XX la Socialdemocracia Europea abogó por políticas progresistas que apuntaban a aumentar la democracia representativa, profundizar las libertades individuales, vincular la protección a los sindicatos y organizaciones sociales, y crear un Estado de Bienestar que protegiera la vida comunitaria de la acción colectiva. De este modo, el Partido Laborista de Inglaterra fue el insigne representante de las políticas progresistas al comenzar el siglo, en contraposición con el Partido Conservador de ese mismo país, que abogaba por la vida individual, la protección valórica de la familia, el fortalecimiento del sistema de la época y un rol preponderante de una oligarquía.

A correr la historia el neomarxismo de la Escuela de Frankfurt, posibilitó la renovación de las estrategias políticas de los Socialismos y Comunismos, al mismo tiempo que se provocó un progresismo con carácter social y de urgencia. En consecuencia las corrientes socialcristianas en su versión del cristianismo como liberación de las masas ante la opresión, aportó valiosas ideas al Progresismo, como también el valor de los ciudadanos aspiracionales para la construcción de una sociedad meritocrática.

Hoy el Progresismo se ha renovado pero sostiene ante todo las diferencias diametrales con el Neoliberalismo, que defiende la vida individual, la familia como núcleo social, y un Estado disminuido y ejecutivo.

El progresismo hoy apunta a defender las libertades civiles, los derechos económicos, sociales y culturales, la creación de un Estado de Derechos que propenda a una vida comunitaria democrática, como al mismo tiempo el sostenimiento de profundas reformas estructurales que propendan a mayor democracia, autogestión civil, cultura popular y arte con acceso universal. Ha incorporado la lucha también las libertades sexuales, derechos reproductivos, ecologismo, multiculturalidad, derechos de inmigrantes, empresas de trabajadores, asociación civil libre y desburocratizada, etc.

El progresismo, en general, es una posición diametralmente opuesta a la centroderecha en cuanto, primero, se sostiene como eje sostenedor de la sociedad la vida comunitaria. Se cree que la vida comunitaria es mucho más importante que la vida individual. La vida comunitaria crea participación social, crea democracia y esa democracia tiene que, aparte, sostenerse con un Estado que tenga protección social, que otorgue igualdad de oportunidades y un Estado que otorgue iniciativas tanto empresariales como de acción social. Por tanto, los progresistas se la juegan por la recuperación de lo público: es ahí donde se crea un País.

Es por eso que el Progresismo sostiene las ideas de Cultura Comunitaria en los valores de fraternidad, solidaridad y responsabilidad de los ciudadanos, para la creación de redes sociales de construcción de la realidad material y que de esta forma se supere las contradicciones entre el capital hegemónico y las fuerzas del trabajo.

En las fuerzas políticas el progresismo es uno sólo. Es aquel que trabaja políticamente por más democracia, más justicia social, desarrollo humano, una economía solidaria y emprendedora. El mapa está claro. Aquellos que dicen ser progresistas no pueden abogar por centralización, democracia protegida, tutela empresarial, avasallamiento de lo público por lo privado, o la vigilia moral de los conservadores.

domingo, octubre 25, 2009

“Soy más terrenal que los terrícolas. No puedo ser espiritual ante las calamidades que yo mismo puedo provocar”



Entrevista a Alberto Cecereu


Por Dorothy Merman


Alberto Cecereu está sereno, tranquilo, pero dentro de su hiperkinesis que el mismo confiesa. Salta de un tema a otro sin cuidado. Puede comenzar hablando de la coyuntura política de Chile, y de otro, como si nada, habla de la teoría cuántica argumentando que todo es un vacío de energías móviles. Cuesta entenderlo en primer momento. Pero sabe salvar con simpatía su “racional locura”, se ríe de sí mismo, y bromea con soltura.

Es parte de la generación más joven de la poesía chilena. A los 19 años publicó su primer libro, un poemario titulado “Noticias sobre la Inmanencia”. El 2006 fue su año de gracia. Fue galardonado con una serie de premios, y el Consejo Nacional de la Cultura y las Artes, le otorgó la Beca a la Creación Literaria, para desarrollar su segundo trabajo, “Los Viajes del Druida”, que aún no publica, según él, “por la apatía de las editoriales de mi país, y sin duda, porque me tienen miedo.” Además, colabora como analista internacional en un importante portal de Política argentina (www.políticargentina.com)

y escribe columnas en otros medios de su país. Vive en una pequeña casa en el barrio residencial de Viña del Mar, lleno de libros, obras de arte, gatos y películas de colección. Comparte su vida con Andrea. Él la define como pragmática, amorosa, cuerda y sensual. Características que lo enamoraron profundamente.

Define su pequeña casa, como un refugio perfecto para escribir, compartir con amigos y amigas y meditar. A pesar de eso, ya quiere emprender en un nuevo lugar donde le de más libertad. “Es necesario abrirse aún más, que tú casa esté conectada con más sensaciones, ojala sea una casa de vidrio y papel”.

Hace algún tiempo decidió alejarse de las lecturas públicas, de las presentaciones de libros, y de la bohemia artística. Nos preguntamos si lo hará para que lo olviden. Se niega a contestar.

¿Qué te inspira?

Me inspira la lucha por la libertad, pero no una libertad común y corriente de ejercer el poder, sino que va más allá. Una libertad que va conectada completamente con tu ejercicio de ser consciente del lugar donde estás, qué eres, de donde vienes, y qué quieres. Obviamente, desecho toda posibilidad de que esta libertad exista realmente, en alguna parte del mundo. No es una cosa de hacer las maletas e irse al centro o al fin del mundo. Va más allá. Todo parte por la mente.

Siempre indagas en el ser humano como un ser desconocido, ¿Qué se pretende con eso?

¡Es que realmente no nos conocemos! Somos seres extraños con nosotros mismos. Estamos ante una sociedad que cada vez se grita más pero se escucha menos.
Es por esto mismo que al escribir me encuentro con porciones distintas del ser humano, que hablan, se manifiestan, y vuelven a ser y estar. Pero se desvanecen cada vez que vuelves a revisitarlos. No nos podemos dar por satisfechos ante nuestra observación del mundo. Nunca llegamos a conocerlo, por eso mismo es que debemos indagar, compenetrar, investigar, con los cinco sentidos, e incluso el sexto y el séptimo sentido.

¿Qué es más fácil: escribir relatos, ensayos o poesía?

Nada. Nada es más fácil ni más difícil. Todo depende de la disposición mental y espiritual de la cual me encuentre.

¿Se define una persona espiritual?

No, soy más terrenal que los terrícolas. No puedo ser espiritual ante las calamidades que yo mismo puedo provocar. Pero sí sé lo que soy: un poeta cuántico.

¿Cree en Dios?

Soy Budista, y el budismo se manifiesta como una religión no teísta. Mi respuesta, políticamente correcta, es decirte que soy No Teísta, como característica. Sin embargo, mis investigaciones meditativas me han dado más preguntas que respuestas. Preguntas que muchas veces, me han hecho dudar de que no exista una fuerza universal ordenadora e infinitamente generosa.
En algo que creo, es que el universo es absolutamente generoso y abundante. Esa abundancia, es el amor universal que se puede transformar en bienes materiales, en energías espirituales, y en creaciones.
No obstante Siddharta el Buda, descubrió algo sorprendente. Todo carece de existencia intrínseca y en realidad el todo es vacuo. Esto es la gran oportunidad de crearnos a nosotros mismos una nueva consciencia, que es tener la convicción que en mí tengo el mundo de las posibilidades infinitas.

¿Esa es la búsqueda que se manifiesta en el trabajo “Los Viajes del Druida”?

Ese personaje aún viaja. Está en la búsqueda de la luz del conocimiento. Es un poco de lo que te decía anteriormente, pero es más simple, más terrenal, más erróneo. Por eso se enamora de doncellas chinas.
Es que se le entiende. Viene de los países del norte atlántico. Todas rubias y pecosas, altas y pechugonas. Mientras que en China, todas bajas, delicadas, sutiles y hermosas. Puedes hacer mil votos de castidad, pero la impresión es magnífica. Una doncella te podía llevar al suicidio.

Ahora tu poesía es una poesía de personajes…

¡Sí! De personajes. Y eso porque le hice caso a mis sueños, a mis fantasías, a mis caudillos del alma. (Se ríe)
Tengo mucha poesía inédita, que he trabajado durante mucho tiempo. “El Magnífico Verano de Donnie Siegel”, retrata las experiencias esquizofrénicas de un coraje enorme para observar el mundo que le rodea. Hay versos desgarradores, de protesta, de gritos, de sollozos.
Por otro lado, “The all stories of little Oswald Denis”, habla sobre un muchacho, ya muerto, que buscó la fama en toda su juventud. Es bisexual, posmoderno, y absolutamente simpático. Es un don nadie que tiene mucho que decir en este momento.

Y usted, ¿Cómo se define?

Pregunta capciosa, (se ríe)
Soy un ser que amó ser siempre surrealista, pero que al ver que todo es realmente patético, es mejor seguir un camino alternativo.
Quizás por eso escribo sobre personajes de ficción, como escribiendo novelas en versos. Quizás buscando el yo perdido. Qué se yo. Todo puede ser un quizás.
Me defino como complejo, multifacético, y rebelde sistémico. Si te fijas no lo digo con mucho amor, sino más bien, enfadado. Trato de verme de lejos.
Mejor pregúntame en diez años más, gracias. (Se ríe)

Sé que hace algún tiempo tomó un Seminario de Guión con Marco Antonio de la Parra, ¿fue sólo para matar el tiempo?

Para nada. Mira, a mi me encanta el Cine, la Televisión. Veo telenovelas, series de televisión, sitcom, cine gringo, del independiente y de la industria, cine europeo, y cine chileno.
Creo que es un arte comercial sumamente atractivo. Y ese curso de Guión para Cine y Televisión que cursé con un maestro de maestros, fue tremendamente útil, para descubrir algo que me encanta, me fascina, y me quita el sueño.
Uno de mis proyectos es hacer un guión de una teleserie juvenil, totalmente estúpida e inservible, y un guión de una película completamente comercial, pero que diga por cielo, mar y tierra, cuan cagados estamos como sociedad.

Siempre en tu discurso hay una crítica social, ¿es parte de tu posición política?

Sí, pero no soy el típico artista antisistémico. Hay cosas del sistema que me fascinan y atraen, y lo digo sin pelos en la lengua. Creo que hay una falta de sinceridad enorme de ciertos artistas que disparan contra el sistema, pero que visten con moda de marca, fuman con cigarros de marca, y buscan ganar dinero por todas las formas posibles para sobrevivir en el sistema. O aquellos que fuman marihuana pensando que sólo ese acto es liberador.
Yo apuesto, porque el arte sea un contradiscurso cultural de resistencia a las energías negativas que provienen del sistema. De esa manera podemos generar una estructura completamente inclusiva, justa y solidaria. No es necesario quemar Roma. Es mejor ponerse a construir una nueva Roma a partir de lo que queda.


¿Qué opinión le merece la sociedad literaria?

Es una fauna de personajes egocéntricos e hipócritas. Hay mediocres que abundan, y algunos de selección que merecen mis aplausos. Pero es un ambiente sumamente cruel. A mi me han criticado por ser muy joven y escribir mucho. Que se vayan a freír monos al África, porque yo no dejaré de escribir. Esas discusiones, esas reivindicaciones de algunos, me parecen patéticas, y una señal más de la mediocridad de algunos chilenos. Aplaudo a Isabel Allende, que tiene obras bellísimas, por haberse quedado en Estados Unidos, ante la pasmosa reacción de la sociedad literaria de rechazarla y rechazarla una vez más. ¡Ah! Y que sea millonaria por su escritura, me parece aún más de maravilloso.

¿En los últimos años en Chile la política cultural del Estado se ha desarrollado de forma gigantesca con respecto a años períodos anteriores? ¿Cómo escritor que diría al respecto?

En realidad hemos avanzado a pasos de gigantes de la mano del Consejo Nacional de la Cultura y las Artes. Los programas culturales que van en el sentido de desarrollar la cultura a los sectores marginados de la sociedad, con vulnerabilidad socioeconómica, y excluidos del “mercado cultural”, han dado resultados sorprendentes. El Programa Creando Chile en mi Barrio, Okupa, y Chile+Cultura, son ejemplos de esto. Estos programas deben crecer, consolidarse, y ampliarse. Soy de la opinión que un Ministerio de la Cultura está para garantizar el acceso, disfrute y desarrollo de las artes en todos los pueblos de un país, más que ser una bolsa de dinero para los artistas. Creo que hay que ser justo, equitativo y equilibrado en estos temas.
No obstante me la juego que el Consejo incorpore aún más a los artistas, escritores, creadores y pensadores en la asesoría y consultoría de las políticas públicas, con un perfeccionamiento profesional de administradores de la burocracia. En esto, hoy el Consejo Nacional de la Cultura y las Artes ha fallado.

¿Qué autores le generan un movimiento telúrico de formación literaria?

En poesía, siempre y siempre, Hugo Mujica, Alejandra Pizarnik, Pablo de Rokha, Rodrigo Lira, T.S. Eliot… Y mi amigo Ennio Moltedo.
En narración, aparecen el inolvidable García Márquez, el maravilloso Bolaño, los escritores Tobías Wolf, Douglas Kennedy, y muchos más.
En ensayo a Octavio Paz, Susan Sontag, Carla Cordua, la visión de Tomás Moulian, Grínor Rojo, Joseph Stiglitz, y tantos otros que se me van.

¿A que lugar del mundo se iría a escribir?

A muchos lugares, pero para nombrar a dos objetivos, serían dos: A alguna isla griega, y a un país del centro del África.

¿Cómo se proyecta como artista en el futuro mediano?

Quiero seguir escribiendo poesía y más poesía. Terminar los trabajos que te nombré, y embarcarme en otros proyectos. Tengo en mente, por ejemplo, un libro sobre el Tarot, a pesar que se ha escrito mucho, pero me tendrán que aguantar porque es un arte que cultivo. También quiero explorar aún más los ensayos, la prosa, y los guiones algo que me fascina pero me deja exhausto.
Por otro lado quiero explorar el arte plástico, la pintura en acrílico, y la fotografía.

lunes, octubre 05, 2009

¿Transición a una nueva democracia?



Hace algunos días, murió Edgardo Boeninger, uno de esos hombres que un país produce cada ciertos tiempos: templado, académico, pensador, convocante e influyente, y sobre todo irremplazable. Edgardo, fue uno de los fundadores ideológicos de la Concertación, pero por sobre todo, de los lemas de los principios de los noventa: transar, consensuar para lograr los pasos necesarios de la transformación social sin arriesgar la anhelada estabilidad nacional.





Extremadamente sincero, ha sido uno de los pocos que ha dicho que la política es competencia por el poder, pero que esa competencia puede generar una búsqueda del bien común. La muerte de Edgardo Boeninger, es la señal clara de lo que ha sucedido en Chile durante el año 2009. La conflictividad política ha aumentado a niveles nunca vistos, la disrupción es parte de una tónica, y las reestructuraciones partidarias y sociales son señales claras de que a pesar que la transición del autoritarismo a la democracia ya es texto para la historia, ahora ad puertas de los doscientos años republicanos, estamos en la transición hacia una nueva democracia.





Y esto no es ninguna falacia al azar.





La derecha chilena, hoy, aunque sigue con resabios autoritarios, ha puesto como eje de campaña social una inscripción masiva de los jóvenes a los registros electorales, al mismo tiempo que ha incorporado a sectores políticos de centro liberal, cuando no descartan subir impuestos a las empresas para financiar el programa social de la derecha.





La Concertación, el tradicional pacto de socialistas, democristianos, radicales, ha ido más allá al incorporar en su pacto parlamentario al Partido Comunista, como una forma de ampliar su base sociopolítica, romper con la exclusión del sistema, y de una forma decisiva en avanzar en transformaciones sociales que han ido esperando por el consenso de los noventa. No por nada, estos proponen una nueva constitución política, protección social profunda, y economía verde regulada por el Estado. Sin embargo, ya no estamos en un “bipartidismo” heredado de la transición de Boeninger. Con la muerte de él, entramos en un escenario donde hay diversos sectores, representantes y nuevos actores políticos.





Se ha conformado la coalición de la Nueva Mayoría que congrega a humanistas, ecologistas, e independientes de centro progresista e izquierda, una voz interesante de escuchar ya que se congregan para postular nuevas formas de entender la democracia y la economía. En ellos hay poco pasado, es decir pocas nostalgias de lo que sucedió, sino que más bien hay miradas de futuro con apuestas que pretenden ser serias. Y por lo mismo vienen a competir con fuerza a la voces de la izquierda, la concertación, y de paso, a la derecha, que ya no es monopólica de las voces de cambio y renovación.





Por otro lado nace además el pacto del Movimiento amplio social, partido de izquierda renovada con inspiración bolivariana y con fuertes contactos con el MAS boliviano, y el gobierno de Hugo Chávez, aliada con el PRI, los regionalistas con discurso nacional populistas, y que prometen de esta forma quedarse en el debate público para ganar cuotas de poder con influencia social.





A comienzos del gobierno de Bachelet, muchos no imaginaban que el abanico político se iba a abrir tanto, y que al mismo tiempo, los discursos políticos se iban a enriquecer dentro de un ánimo confrontacional de debate público. Estas señales son claras de una nueva transición que estamos viviendo. Son pocas las cosas que quedan sacrosantas, sino más bien, ahora, la elite política, cada vez menos paralizada, está dispuesta a discutir, debatir, para competir por las cuotas de poder que realizan la ecuación de las transformaciones sociales.





No obstante a todo esto, es bueno recordar a Boeninger. La conflictividad política no puede olvidarnos que debemos poseer una actitud templada ante los avances sociales, como también que las transformaciones sociales van de la mano de una sociedad que desea la transformación más que la necesita. Si pensamos que todos necesitan lo que yo pienso, o nosotros pensamos, podemos caer fácilmente en el autoritarismo ideológico. Por eso siempre es necesario el consenso, para generar cuotas de entendimiento democrático de avance, más que banderas de lucha infranqueables. Si hacemos esto último el Estado se agota, y la sociedad se desfragmenta en la disolución de las libertades.





La pregunta que siempre nos queda, y que también debemos debatir: ¿el consenso tiene un límite? Hagámonos esa consulta para provocar el fin o la consecuencia de las libertades de la tolerancia.