martes, agosto 17, 2010

Educación Sexual Integral: Una discusión necesaria




por Alberto Cecereu

Me imagino la cara del funcionario municipal. Las imágenes que veía, los textos que leía, para su moral personal le provocaron sin lugar a dudas una sensación semejante a la vergüenza ajena y la parálisis.

En la discusión de la famosilla Enciclopedia del Sexo y sus repercusiones a los inocentes niños y jóvenes de nuestro país hay dos tópicos que trataré de analizar a continuación. La moral pública en contraste con la moral individual, y la existencia o no de un programa integral y universal de educación sexual en Chile.

El poder estatal tiene competencias limitadas y restringidas a los ámbitos constitucionales, por ende, si somos objetivos, el Estado no debe tener opinión moral sobre las prácticas individuales de los sujetos, sino que una actitud neutral y focalizada a lo referido en las normas, leyes y carta magna. No obstante, como siempre sucede, el Gobierno, es decir la elite política que administra y gerencia el Estado por un determinado tiempo, tiene todo el derecho a realizar juicios en pos del bien común, en torno a sus particulares ideas sobre el ser humano, la sociedad y su funcionamiento. Además, un gobierno que fue elegido por un sistema democrático de representatividad fue claro al argumentar su posición moral ante los problemas humanos, en diversos medios, formas y herramientas. Decir que no sabíamos, es pecar de absolutos ignorantes, al filo de la estupidez ciudadana.

Empero, el tema se vuelve un problema, cuando tratamos de universalizar una visión particular del mundo, en este caso la sexualidad, a toda la población, contraviniendo gravemente el principio de libertad e independencia de cada sujeto humano. La elite gobernante no debe permitirse que su particular moral personal convierta al gobierno público en un baluarte de una moral que pertenece a una porción de la población, es decir que se vuelva una moral pública.

El concepto de Libertad, implica un sesgo ignoto de lo que realiza el otro, cubriendo mis actos en un velo de igualdad ante los actos del otro, de ahí que el Estado debe propender que el ciudadano se informe de cómo el otro vive y se desenvuelve. De acá afirmo, que el Estado no tiene competencia sobre actos que son personales, cómo es la sexualidad. Si un ciudadano opta por una sexualidad promiscua o en el otro extremo, la abstinencia y la castidad, o si un matrimonio opta por no controlar la natalidad u otro sí, es competencia de la moral personal, de la morada particular de cada hogar. El Estado no tiene la capacidad de ingresar a mis sábanas ni para decirme que tome la pastilla del día después ni tampoco para que no lo tome.

De acá, ingresamos a la otra esfera. No podemos afirmar progresivamente, que el ciudadano posee una libertad de acción en la sociedad sin responsabilidades, ya que la comunidad entra en caminos de la perversión de la acción, una tolerancia pasiva y malentendida. El caso de la educación sexual es paradigmático en esta afirmación.

El Estado debe facilitar plataformas integrales de educación valórica en una ética pública y no morales particulares. Es decir, afirmar el derecho a la vida, a la libertad de pensamiento, al respeto por el cuerpo humano, a la libertad de opción, al amor por el prójimo, porque estos valores éticos, permitirían la confirmación de una sociedad más pacífica y armónica. Por esto mismo, es que nuestra sociedad tiene una inmensa deuda, que raya en la deficiencia empática de tantos y tantos líderes políticos. Esa deuda es la de implementar un programa integral de educación sexual a partir de los primeros ciclos de educación, entiendo como sexualidad, el conjunto de condiciones anatómicas, fisiológicas, psicológico-afectivas, en el complejo proceso de fenómenos emocionales que van formando el carácter de cada sujeto. Porque también se equivocan ellos que dicen que la sexualidad es saber cómo utilizar un preservativo o diversas posiciones sexuales, porque atenta gravemente a la compleja red de sucesos personales que implica un acto sexual. Todo aquel que reduce la problemática en baratos enunciados morales, de uno u otra vereda, no hace otra cosa que contribuir a una sociedad cada vez más evasiva, negligente, fallida.

La sexualidad es preponderante de cómo el sujeto construye su mundo y proyecto de vida, por lo que nos obliga a exigir que el Estado tenga un rol activo de educar sobre la materia, de integrar visiones y conceptos, de forjar una ética pública que permita la formación de chilenos y chilenas sanas en su sexualidad. Que al fin y al cabo ejerzan su libertad, esa condición maravillosa de vivir en pos de una sociedad próspera.

miércoles, agosto 04, 2010

Universidad pública y desarrollo regional




publicado en Diario VmásV el viernes 9 de julio de 2010


La Universidad pública, representa los valores de libre pensamiento, laicismo y tolerancia que todo Estado moderno debe encarnar. Por ende, tiene el rol fundamental de garantizar acceso universal seleccionado e igualdad de oportunidades para de esta forma contribuir decididamente al rol educador de la sociedad con sus ciudadanos.


Por otro lado, las Universidades privadas han realizado una contribución importante para la movilización social alcanzando una docencia extendida a porciones de la sociedad que antes no accedían a la educación superior, al mismo tiempo, que impregnados con una visión particular de la vida educan con valores y ética circunscritos a ese pensamiento.


Sin embargo, es fundamental hoy más que nunca exigir como sociedad toda, que las Universidades públicas, sobre todo regionales, se transformen en casa de estudios de excelencia, concentrados en la investigación para el desarrollo, en la innovación en creatividad y en la formación de postgraduados que aporten decididamente a la empresa, las ciencias y humanidades. Agrego con certeza, que las Universidades públicas regionales deben vincularse necesariamente a la contribución del desarrollo regional económico, científico, humano y educacional, para establecer nodos productivos de pensamiento e industria. De ahí es que el Estado debe cumplir un rol fundamental de financiar presupuestos destinados a esas magnas tareas.


Las Universidades públicas, reciben un espurio presupuesto desde el Estado, situación que las convierte en planteles vulnerables a la competencia febril del mercado educacional, situación que en el resguardo del conocimiento libre y universal es urgente cambiar con voluntad de todos los sectores políticos. Esperemos que en el año del bicentenario demos un paso decisivo y serio en esta fundamental materia nacional.

La necesidad de la Diplomacia para la Paz



publicado en Estudios Laicos el 8 de junio de 2010

“No debe considerarse válido ningún tratado de paz

en el que haya reservas tácitas

para preparar una guerra futura.”

Immanuel Kant

Hoy, ante una sociedad absolutamente interconectada e interdependiente, donde los conflictos sociales se han intensificado en una serie de nuevos factores, es que es imperativo diseñar políticas de las relaciones internacionales que tiendan al debate, la pluralidad y la tolerancia de los miembros de la aldea global.

Por mucho tiempo nos hemos sumergido en la importancia de la Economía, el equilibrio de riquezas, y acuerdos de comercio, como una forma de comprender las distintas realidades sociopolíticas de los países, para que de esa forma, en el juego del comprar y el vender, la paz fuese un imperativo alcanzable.

Empero, a pesar que las Relaciones Comerciales, han sido un aporte decisivo para incrementar el flujo de bienes y servicios, y mejorar ostensiblemente las economías abiertas en el proceso de reducir las asimetrías estructurales de los sistemas, nos hemos dado cuenta que no es suficiente.

Ante la existencia de países superpotencias con un poder inconmensurable para manejar las relaciones empresariales y comerciales, pasando a llevar el peso minúsculo de los países en vías de desarrollo, es que la diplomacia hoy, vuelve a ser un punto de apoyo fundamental para mejorar las condiciones de una aldea global libre e igualitaria.

La Diplomacia, entendida como la relación, contacto y comunicación entre los órganos estatales, explícitamente los ordenados por la Jefatura de Estado – en nuestro caso el Ministerio de Relaciones Exteriores – con fines de paz, colaboración internacional, y con el objetivo de la consecución de intereses del país en el exterior.

En este siglo XXI que recién empieza, y que no poseemos la retrospectiva, de cuáles son sus características fundamentales de la cual se avecina y configura su existencia, es que en la práctica real debemos propender a fundar una asamblea del debate internacional, donde con las distintas formas de ver el mundo de cada país, podamos congregarnos en buscar formas de armonía.

La Diplomacia, absolutamente necesaria, es entendida como el ejercicio de la paz juiciosa en el marco de la libertad. Así debemos entender el ejercicio de la libertad como principio fundamental del ser humano – y cada país por cierto – para potenciar su ser interno enlazado con la realidad externa. Si a esto le sumamos lo dicho por John Rawls, en cuanto “los principios de justicia se elige con detrás de un velo de la ignorancia”, es asumir este enunciado en el ejercicio de la diplomacia. Desde este punto argumentativo, es que, sabremos gobernarnos globalmente con un sistema normativo de derechos y responsabilidades en torno a un sentido de justicia liberal, es cuando cada miembro de la aldea promoverá una idea hipotética en torno a la paz, que sucesivamente buscarían no quebrar.

Sin embargo, el mantenimiento hoy de un Estado de Derecho global puramente liberal, en defensa de un valor de la justicia común, es que deben ser incorporadas todas las nuevas concepciones del ejercicio de la democracia y la organización civil. Eso, sumado a que la erosión del Estado Nación, es un hecho, y que emergen los Estado Región y las identidades postnacionales. Por consiguiente, la conversación y el debate entre las autoridades, se vuelve cada vez más oscilante entre lo caduco y lo contemporáneo.

No obstante, hay una certeza. La actividad del debate, la protección de intereses y la negociación, y las relaciones para el mantenimiento de la paz, es decir la milenaria Diplomacia, aún no es desplazada y no lo será, hasta que la civilización de la palabra y el pensamiento reine en el planeta Tierra.

El Miedo a los Impuestos

publicado en Diario VmásV el viernes 23 de abril de 2010


El plan de reconstrucción que está impulsando el Gobierno posee el gran eje del incremento de impuestos en los sectores productivos y de mayores ingresos del país. En primer momento causa gran desazón, que esta alza de impuestos, haya sido impulsado por un gobierno de derecha, siendo que la Concertación nunca fue capaz de saltar las presiones políticas del tema.

Sin embargo, este programa está estipulado como un plan de mediano plazo por causas circunstanciales, con una consciencia estática de que los impuestos son el mal congénito del estancamiento, provocando una neurosis demostrada en las máximas palabras de Hernán Büchi y en la serie de declaraciones vertidas por los dirigentes oficialistas.

En Chile, como en muchos países de Latinoamérica subsiste un miedo a los impuestos. Se obvia el hecho de que siendo mayor la transferencia de impuestos, bajo un parámetro limitado de manejo fiscal, el índice de Gini – el que mide la desigualdad de ingresos – disminuye ostensiblemente. Chile posee una carga tributaria global de 16% siendo su índice de Gini un 0.48, mientras que Estados Unidos con una carga del 28% posee un índice del 0.38.

Asimismo es fundamental que el Estado mejore su sistema de transferencia y gestión de los recursos para generar una estructura socioeconómica igualitaria y solidaria. Empero, con el foco del actual gobierno, la certeza es que el debate sobre una reforma tributaria en pos de la equidad es un punto de inflexión abandonado, incluso por la misma oposición.

jueves, abril 22, 2010

Poema 1 del conjunto "El Magnífico verano de Donnie Siegel"


1


en chile los países están durmiendo

y si es que alcanza

los autos adornan universidades y centros

de recreación virtual

veríamos con facilidad

los músicos como esclavos de algún suspiro perdido

y con un dejo de esperanza

cantamos el angelus a mediodía

antes de prácticas masturbatorias

que nos enseñan a cuanto es odiar el amor

de los perros perdidos

por eso el grito

adentro de chile todos los países duermen

con terremotos incluidos y maratónicas visiones

de caridad ejemplar

también caben en él los recuerdos

de masacres proletarias

la quema de los libros en los escenarios

medievales y la excomunión de poetas malhumorados:

la fábula es cantar el himno

de los franceses amotinados

en una de esas no lo sé

cabe el viento

en chile se depositan los muertos

la alegoría de los colores que se marchan

y el cierre de los carnavales:

se abandona todo como si las ciudades fuesen la deriva

así concluimos

chile adentro duermen todos

porque canta el azul

chile canta el aire porque sí

y de ahí prevalece el camino de los nuevos niños

viernes, abril 16, 2010

¡AHORA!

Ahora como si Satán
estuviese al principio del final del nuevo principio y todo comenzara a deletrearse en la confusión,
ahora, mis señores, ahora como nunca,
poesía y
POESÍA y más
poesía para reinventar el Paraíso.

lunes, marzo 15, 2010

La maravilla de una buena historia: El Secreto de sus Ojos






Una imagen que imprime un horror. De esa forma es que el punto central de la trama de la película El Secreto de sus Ojos, se vuelve una y otra vez, como un eterno retorno, a compenetrar la vida de cada uno de los protagonistas.



Esta cinta, ganadora del Premio Oscar a Mejor Película Extranjera, está cubierta de temor, miedos y suspiros que detienen al espectador a una experiencia cubierta de incertidumbre. Dirigida por el argentino Juan José Campanella, puede ser considerada una obra maestra del cine mundial, ya que sin dificultades nos transmite un guión extraordinariamente escrito y que logra decirnos, cuánto es lo que nos pesa el pasado, y que con ese peso, no podemos construir un futuro de esperanzas.



El Secreto de sus Ojos, es la historia de veinte y cinco años de duda de un funcionario judicial, Benjamín Expósito, que se enfrasca en investigar un crimen, donde se entrelaza lo peor del ser humano, junto a corrupción y manejo político, el amor de dos entre fojas judiciales, y que enseña que la amistad – escasa, por cierto – es un valor que cuando nos deja duele hasta marcarnos.



Con una iluminación asertiva y una dirección de fotografía intimista, se logra contar un thriller que combina humor negro, una historia de amor que logra la identificación inmediata con el espectador, y la configuración progresiva de los personajes que logra otorgarnos un final, en palabras del mismo Director, “inevitable e inesperable”.



El máximo logro de Campanella es que nos entrega el resultado de un trabajo limpio, que no contamina con política nostálgica, a pesar de soslayar una crítica soterrada al sistema de los años 70. Vuelve a El Secreto de sus Ojos, una obra universal, directa, y sin preámbulos para encantarnos con una historia de llantos y sonrisas.



Es una película imperdible, maravillosa y necesaria en tanto, realza la importancia de la palabra coloquial y el encanto del diálogo de dos pupilas inquisitivas que nos cuenta su particular narración del mundo.

miércoles, marzo 10, 2010

"Precious" : La Preciosa de Harlem


“Mi nombre es Clarice Precious Jones”, de esa manera comienza la película Precious. Con una sentencia clara, directa, descriptiva y cercana, como es toda la cinta. Esta no es una historia que pensemos impensable, lejana, o que no tiene momento para suceder, sino que todo lo contrario, estamos ante una obra cinematográfica con la terrible característica que todo y cada una de las cosas de la ficción de Precious sucede, sucederá o sucedió.


Basada en la novela “Push” de Shappire, envuelve la historia en un determinismo ahogante en el cual la desesperanza y la miseria es parte inexorable de los pobres, negros y gordos de Harlem a finales de los años 80. El Director Lee Daniels, quiere decirnos algo igualmente chocante: que la exclusión social está enredada de circunstancias que hacen infelices, insanos, desgraciados a los sujetos que están al alero de la asistencia social, sin posibilidad alguna de emerger en una situación de libertad y confort.


Precious es un grito de protesta ante algo que poco sabemos de la sociedad estadounidense; la fuerte exclusión social que viven emigrantes, afroamericanos, y clases populares, ante la existencia de una maquinaria societal en donde el individuo y el esfuerzo privado es el pilar del progreso.


No obstante, la película demasiado monocorde y unívoca, cuando intenta darnos la esperanza de las oportunidades, vuelve a caer en el descrédito de la capacidad humana de volver a levantarse, lo que obliga al espectador a encontrarse en situaciones sin alternativa.


Precious, que pudo ser mejor película con un guión y un escenario con mayor movimiento y dinamismo, posee actuaciones sorprendentes de Mo’ Nique, la incipiente Gabourey Sidibe, y el hallazgo que significa Mariah Carey.


Recomiendo verla y leerla, con tiempo y sintonía a no ir más allá de las emociones que se presentan, aunque con la sentencia que no es la película de la redención de Harlem.




domingo, marzo 07, 2010

Crónica del inicio de una catarsis



Me había dormido hace dos horas en mi cama viñamarina y mi mujer ordenaba y ordenaba y limpiaba porque nos cambiábamos de hogar al otro día, pero entonces en el medio del sueño ideal que ya no recuerdo, mi mujer me despierta porque la tierra sonaba y se movía, entonces, con total seguridad dije que era un terremoto y era fuerte; todo comenzó a comenzar.


A los tres minutos salí afuera en el medio de un concierto dantesco de alarmas, vidrios en quiebra, gritos y miedos sonoros, cuando familias enteras en pijamas sin mirar, sin dejar que las tocaras, gritaban que venía el tsunami, que era el fin del mundo, que todos íbamos a morir, que cada uno se salvara la vida, que ya rápido o sino todo terminaba, y corría de frente a frente para buscar una radio, para buscar a ver si alguien escuchaba alguna onda emisora de información más o menos útil, y cuando eso sucedió decían que el supermercado del centro era saqueado, que el epicentro era en Puerto Montt, y que no, que era en Valdivia, y que en realidad no, que era en Concepción, que todo era un caos, que nadie sabía nada de nadie, que el gobierno no existía, que nadie existía, sino sólo yo, mi mujer, y la radio de un auto, de un tipo desconocido y ebrio.


Todo este terremoto ha hecho que todo vuele a vuelo de pájaro, que se olvide todo lo que ya olvidamos, que amemos sin amar, que tengamos miedo con razón de irracionales viendo como todo se cae y se protesta y se saquea, cuando en el medio de todo vemos el nacimiento del estertor fascista de esas señoras de esos señores con pistolas con sables con escopetas diciendo que los maten a todos que no importa que tengan hambre que no importa este nuevo lumpen, que todo no importa. Lloro, me impresiono, protesto, grito, me desespero, trato de reordenar el mundo, mi pequeño mundo universal, y cuando voy a comprar pan, me lo subieron un cuatrocientos por ciento, que suben la micro, que los colectivos te cobran más, que todos roban, que nadie quiere a nadie, que es la gran catarsis de Chile, que es el momento para hacerlo todo de nuevo, que en verdad, todos queremos ponernos a llorar y gritar, y decir cuánto vale la Historia de Chile, que todos queremos sufrir y sentir compasión por todo lo que ha pasado durante doscientos años. Los doscientos años de matanzas y triunfos, que entre medio, mataron a los niños, mujeres y obreros de Santa María de Iquique, a los de la Huelga de la Carne, a los mutualistas porteños, a los mapuches, que el Hombre Pájaro canta y nadie lo escucha, que el kultrún suena y ni siquiera hay eco, que los isleños de Juan Fernández hacían patria con la hipocresía malvada de los continentales, que esta Historia a sido a veces como un fiasco y a veces como una gloria, que todo lo hacemos a media, pero que hoy, hemos comenzado la catarsis universal de los chilenos.


Parece todo el fin de la Edad Media Chilena, esa edad donde diez son los dueños de Chile, los señores feudales con el factotum de los poderes morales, los que han robado tanto ya que no hay más que robar, que un plasma, que un microondas, que una lavadora, y todo y nada más. Es el momento del Renacimiento que nos dará el Modernismo, que vamos a tener muchos hijos, que volveremos a escribir sin parar, que aplicaremos el muralismo porque es la galería del pueblo popular, que pintaremos mil cuadros para inventar mil veces Chile, este país creado como una terraza al mar; con miedo, con pobreza, y con ironía. Hoy volveremos a construir la república multicolor, el de las caracolas con decenas de ruidos, con caminos para cantarlos, con bares y peñas para no dormir, que no tendremos más miedo, que nos diremos todos hermanos, que haremos la construcción moral de los cimientos y los edificios, que escucharemos los dioses mapuches, esperaremos la venida del tangata matu pascuense, que haremos rondas para la pachamama.


No pararemos, porque en realidad la tierra pudo haberse partido, pudo haber tirado todo Chile hacia el centro del núcleo de la tierra, haber desaparecido todo, no existir más, pero no sucedió, ya que la tierra, la gran madre, la madre tuya la mía la de todos dijo que siguiéramos con su sagrada teta, que no nos tiene rencor, que tendremos que levantarnos nuevamente, que necesitamos el coraje de los nómades, la lealtad de los bíblicos, la parsimonia de los budistas, la perseverancia humanista, para inventar el nuevo mar de los poetas, el océano bendito de la compasión.


Viña del Mar, 7 de marzo de 2010

viernes, marzo 05, 2010

Cultivar la Compasión en medio del Sufrimiento







“Porque si cada uno de nosotros buscamos


egoístamente sólo lo que creemos que nos interesa,


sin preocuparnos de las necesidades de los demás,


acabaremos no sólo haciendo daño a los demás,


sino también a nosotros mismos.”


S.S. el XIV Dalai Lama, Tenzin Gyatso



por Alberto Cecereu




Momentos posterior al Terremoto que afectó al 80% de la población de nuestro país, en el medio de una catástrofe bíblica, sin comunicación alguna, con la oscuridad absoluta, veíamos cómo germinaba lo mejor, lo peor, y lo inesperable del ser humano.



Sin ninguna duda, una señora de Concepción decía: “Que maten a todos, que los maten sin piedad a los flaites, a los pobres que nos roban”. Todo lo exterior de ella era una amenaza, e incluso su propio refugio hogareño. En un acto de supervivencia real e identificable, la protección de “lo suyo” se vuelve un acto de superior derecho.



Por otro lado, las clases trabajadoras y populares, en momento de crisis extrema, como la que se está viviendo en dos regiones del país, ve todo el sistema de legitimación política y económica por el suelo, y aprovecha por un acto de supervivencia también real e identificable, el momento supino para solucionar su urgencia de hambre, de carencia material generacional, en el filo del fin de todo, de la misma forma, un acto de superior derecho.



Si no estuviera el Estado, las clases sociales se enfrascarían en una lucha sin fin, sin tregua, con sangre, sudor y lágrimas. El pobre se pregunta y grita al cielo “¿Por qué se me destruye todo? ¿Y tengo hambre, sed, y frío?”. Todo lo encuentra injusto, extremadamente terrible, desolador, apocalíptico; y entra a los supermercados, a las tiendas, intenta ingresar a las casas, intenta en forma desesperada solucionar algo que nadie le soluciona.



La clase media, la clase alta, cataloga a todo lo “otro” como lumpen, hordas, bárbaros. Es su miedo, su propiedad privada amenazada, su status, su colocación social, que ve con el terremoto, cómo todo se viene abajo, en una igualdad catastrófica de pesadilla.



Ahí en esa boca de lobo, la oscuridad no identifica apellidos, puestos de trabajo, situación en la vida social, empeño o flojera, e incluso todos los miedos son los miedos del mundo. El miedo a morir por alguna circunstancia.



Es injusto que todos los que no sufren juzguen a los que sufren, en un escenario en que realidad, el sufrimiento es generalizado. Hoy, personalizar el sufrimiento nos vuelve avaros y egocéntricos.



La solidaridad es la acción material de los compasivos - todos aquellos seres sintientes que desean la felicidad al otro – de forma horizontal, con respeto mutuo, con identificación de derechos y deberes comunitarios.



Todos en este mundo somos insignificantes ante las fuerzas de la naturaleza, y nos constata una vez más, que estando muertos seremos iguales al multimillonario e iguales al indigente de nuestra ciudad.



Ante escenarios de crisis cultivar la compasión es una tarea sencilla, pero no fácil. Dejar de lado los prejuicios y juicios del “otro” es el primer paso. El segundo paso es dejar de identificar el prójimo como otro, sino como un hermano del universo que vive, sufre, come, disfruta, llora y siente igual que todos nosotros, y que hoy más que nunca, aquel que sufre necesita de nuestros segundos de atención real para sobrevivir en la emoción.



A pesar de que en una catástrofe el caos se percibe como la existencia de un todo, es el momento para que un nuevo orden prevalezca. La máxima de “orden en el caos” es real, ya que cuando muchos factores nos acercan al estado de la naturaleza, es el momento de la regeneración social, de crear una red solidaria y justa, en el cual la compasión sea el pilar del entendimiento humano. Esa compasión debe ser la capacidad de uno de recibir el sufrimiento del prójimo, hacerlo suyo, para que ese prójimo pare su sufrimiento; es la capacidad de redención humanista y presente, en el cual hacemos patente que todo el universo está conectado conmigo, y por lo tanto, la reconstrucción es tarea de todos.



Esa es la esperanza sencilla y actual que debe inspirar a Chile y el mundo en su camino para un mundo glorioso donde el sufrimiento cese, para la construcción de una nueva era de la humanidad.