jueves, diciembre 30, 2010

Concordia entre el Hombre y su destino


Podría verse un suspiro en el comienzo del resplandor de un verano,

ya que así la música rondaría el espacio del hombre caído que asciende.


Así sucederá, me dice en el eco del reflejo, el Arcángel Gabriel.

Qué tranquilidad

qué hermoso el segundo

Vivaz: carnívoro de amor: primavera de aliento: pétreo.


Todo por la primigenia derrota que es el triunfo del sagrado vínculo

de la libertad de los sirios misteriosos

que danzan en el escenario campanuláceo

de los sujetos y registro de las corrientes de luz


¿Cual es el asombro en medio de la música de las sábanas?

¿Qué debemos decir cuando todo parece perdido?

¿Gritamos el agotamiento?

¿Gemimos el tesoro de los secretos?


Ya que ahí estará el vino de hace treinta y un años

húmedo de espanto, salvaje de recuerdos

como fotografía del mejor momento de su vida

como un yacimiento hiemal de las faenas del hombre


Te quiero nombrar mensajero de la bazofia de tus errores

portador de los perfumes de las almohadas

pulpa de raíz carga

poeta de fábricas


No lo dudo que acullá se abrirán las puertas

y proclamemos el reposo, vivamos que no se vive: el despido: la grandeza de Dios.

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